La importancia de la mejora continua de la calidad para los resultados y la eficiencia del Sistema Nacional de Salud

Carlos Alberto Arenas Díaz, vicepresidente de la Fundación Economía y Salud.

09/02/2026.- El Sistema Nacional de Salud (SNS) español se enfrenta a uno de los mayores retos de su historia reciente: mantener y mejorar los resultados en salud en un contexto de creciente complejidad clínica, envejecimiento poblacional, aumento de la cronicidad y limitaciones presupuestarias. En este escenario, la mejora continua de la calidad asistencial no es una opción, sino una estrategia imprescindible para garantizar la sostenibilidad, la eficiencia y la equidad del sistema.

Hablar de calidad ya no puede limitarse a la reducción de errores o al cumplimiento de estándares técnicos. La calidad debe entenderse como un concepto integral que conecta resultados clínicos, experiencia del paciente, uso eficiente de los recursos, seguridad, humanización de la asistencia y empoderamiento de la ciudadanía.

 

De la medicina basada en la evidencia a la medicina basada en valor

En los últimos años, el enfoque de la medicina basada en valor (value-based healthcare) ha ganado protagonismo como marco de referencia para orientar la mejora de la calidad. Este modelo propone medir el éxito del sistema no solo por el volumen de actividad o el gasto, sino por el valor generado para el paciente, entendido como los resultados en salud que realmente importan en relación con los recursos utilizados.

Avanzar hacia una medicina basada en valor implica:

  • Medir resultados clínicos relevantes para los pacientes (supervivencia, funcionalidad, calidad de vida).
  • Integrar indicadores de experiencia del paciente.
  • Comparar resultados ajustados por riesgo.
  • Orientar la toma de decisiones clínicas y de gestión hacia intervenciones que aporten mayor beneficio real.

Este cambio de paradigma exige sistemas de información más robustos, cultura evaluativa y liderazgo clínico y directivo comprometido con la mejora continua.

 

Reconocer y mejorar la experiencia del paciente

La experiencia del paciente es hoy una dimensión esencial de la calidad asistencial. No se trata únicamente de satisfacción, sino de cómo el paciente vive su recorrido por el sistema: la información que recibe, la coordinación entre niveles, el trato humano, la participación en las decisiones y la continuidad asistencial.

Numerosos estudios muestran que una mejor experiencia del paciente se asocia a:

  • Mayor adherencia terapéutica.
  • Mejores resultados clínicos.
  • Menor utilización inapropiada de recursos.
  • Mayor confianza en el sistema.

Incorporar la voz del paciente a través de encuestas de experiencia (PREMs), medidas de resultados reportados por los pacientes (PROMs) y mecanismos de participación real permite identificar oportunidades de mejora que no siempre son visibles desde la perspectiva profesional o gestora.

 

Cuidar la dimensión humana de la asistencia

La mejora de la calidad no puede desligarse de la dimensión humana del cuidado. La presión asistencial, la tecnificación creciente y la fragmentación del sistema han contribuido, en ocasiones, a una atención despersonalizada que impacta negativamente tanto en pacientes como en profesionales.

Humanizar la asistencia implica:

  • Escuchar activamente al paciente.
  • Reconocer su biografía, valores y preferencias.
  • Cuidar la comunicación clínica.
  • Atender también al sufrimiento emocional y no solo a la enfermedad.

Al mismo tiempo, cuidar la dimensión humana supone también cuidar a los profesionales, previniendo el desgaste profesional y favoreciendo entornos de trabajo saludables, condición indispensable para ofrecer una atención de calidad sostenida en el tiempo.

 

El valor de los autocuidados y la autonomía del paciente

El SNS no puede afrontar en solitario los retos de la cronicidad sin reconocer el papel central de los autocuidados y la autonomía del paciente. Empoderar a las personas para que participen activamente en el cuidado de su salud mejora los resultados y reduce la utilización innecesaria de recursos.

Promover la autonomía del paciente significa:

  • Facilitar información comprensible y accesible.
  • Fomentar la toma de decisiones compartidas.
  • Respetar las preferencias del paciente, incluso cuando implican no intervenir.
  • Desarrollar programas de educación para la salud y autocuidado en enfermedades crónicas.

Un paciente informado y corresponsable es un aliado clave de la calidad y la eficiencia del sistema.

 

Seguridad del paciente y el valor de las recomendaciones “No hacer”

La seguridad del paciente es un pilar fundamental de la mejora de la calidad. Una parte relevante de los eventos adversos evitables está relacionada con prácticas innecesarias, de bajo valor o potencialmente dañinas.

En este contexto, las recomendaciones de “No hacer” constituyen una herramienta poderosa para mejorar resultados y eficiencia. Algunos ejemplos claros son:

  • No prescribir antibióticos en infecciones virales sin indicación.
  • No solicitar pruebas de imagen innecesarias en lumbalgias inespecíficas sin signos de alarma.
  • No mantener tratamientos farmacológicos crónicos sin una revisión periódica de su indicación.

Reducir el sobreuso no solo mejora la seguridad del paciente, sino que libera recursos para intervenciones de mayor valor añadido.

 

El papel de la Fundación Economía y Salud en la mejora del sistema

La mejora continua de la calidad requiere evaluación, transparencia y conocimiento compartido. En este sentido, los proyectos impulsados por la Fundación Economía y Salud (FES) constituyen una aportación relevante para el SNS.

El Índice FES ofrece una visión comparada del desempeño de los sistemas sanitarios autonómicos, facilitando el análisis de resultados, eficiencia y equidad. Este tipo de herramientas permite identificar buenas prácticas, áreas de mejora y orientar decisiones estratégicas basadas en datos.

Por su parte, la Cátedra de Gestión Innovadora promueve el análisis, la formación y la generación de conocimiento en gestión sanitaria, impulsando modelos innovadores centrados en valor, calidad y sostenibilidad.

Ambas iniciativas contribuyen a fortalecer una cultura de evaluación y mejora continua, imprescindible para que el sistema sanitario español pueda afrontar con éxito los desafíos presentes y futuros.

 

En Conclusión

La mejora continua de la calidad es el eje sobre el que debe articularse la transformación del Sistema Nacional de Salud. Integrar la medicina basada en valor, la experiencia del paciente, la humanización, la seguridad y la autonomía ciudadana no solo mejora los resultados en salud, sino que incrementa la eficiencia y la legitimidad social del sistema.

Invertir en calidad no es un coste adicional: es una de las decisiones más inteligentes para garantizar la sostenibilidad y el futuro del sistema sanitario español.