06/04/2026.- La OCDE editó a principios de año el informe State of Health in the EU – España 2025, una publicación elaborada junto a la Comisión Europea, homogénea para todos los países de la UE, y que permite comparar los resultados en salud, el desempeño del sistema sanitario y los principales desafíos de planificación.
Carlos Peña Laguna, subdirector de Enfermería de Atención Primaria del GAI Ciudad Real, vocal del Comité Científico y director del Máster en Modelos Avanzados de Gestión y Dirección Sanitaria de la Fundación Economía y Salud, analiza en el siguiente artículo los principales datos expuestos en el informe:
España sigue apareciendo en los informes europeos como uno de los países con mejores resultados en salud. Alcanzó en 2024 una esperanza de vida de 84 años, la tercera más alta de la UE. Es un dato excelente y coherente con décadas de inversión en atención primaria, prevención y control de enfermedades crónicas.
El matiz relevante para la planificación está en el cómo se vive esos años:
- A partir de los 65 años, hombres y mujeres viven alrededor de 9,5–9,8 años con buena salud.
- Las mujeres, aunque viven más, concentran más años con limitaciones funcionales.
- Casi la mitad de las mujeres mayores de 65 años (48 %) presenta multimorbilidad.
Impacto del envejecimiento en la demanda y organización de los cuidados
El envejecimiento de la población española no supone únicamente un aumento cuantitativo en la demanda sanitaria, sino que introduce nuevos retos cualitativos.
A medida que la esperanza de vida se prolonga, crecen la complejidad clínica de los pacientes, su nivel de dependencia y fragilidad, y la necesidad de cuidados continuados. Esta realidad exige repensar y adaptar los sistemas de medición actuales, poniendo el foco no solo en el número de personas atendidas, sino también en la intensidad de los cuidados requeridos por cada paciente.
En consecuencia, se hace imprescindible comenzar a planificar escenarios en los que la atención domiciliaria, la salud comunitaria y los cuidados de larga duración cuenten con una estructura sólida dentro del modelo asistencial. Sin embargo, España sigue destinando únicamente el 10 % del gasto sanitario total a los cuidados de larga duración, una cifra que se sitúa muy por debajo de la media europea, que casi duplica este porcentaje.
Respecto a las causas de mortalidad, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer siguen causando más de la mitad de las muertes en España. La buena noticia es que:
- La mortalidad por causas prevenibles y tratables está entre las más bajas de la UE.
- Los ingresos evitables por insuficiencia cardíaca y diabetes son también bajos.
Esto confirma algo que muchos gestores sabemos por experiencia: la atención primaria española funciona bien, sin embargo, los buenos resultados descansan sobre un modelo profesional y organizativo cada vez más frágil que fue diseñado en un contexto diferente al actual y que precisa adaptación y cambio.
Un 25% de las muertes son evitables
Profundizando en el tema, un dato especialmente relevante del informe es que una de cada cuatro muertes en España está relacionada con factores de riesgo evitables.
- El tabaquismo desciende, pero sigue por encima de varios países europeos.
- El consumo de alcohol ha aumentado hasta 11,1 litros por adulto, un 10 % por encima de la media de la UE.
- El 62 % de los adultos no realiza suficiente actividad física.
- Los factores de riesgo se concentran claramente en los niveles socioeconómicos más bajos.
En este sentido, cada vez más, la transformación pasa de cambiar la mirada desde un modelo sanitario hacia un modelo de salud. Y en este contexto, la salud pública y la acción comunitaria ya no son complementos del sistema; son condiciones de sostenibilidad que deben incorporar políticas locales, intersectoriales e integrar la necesaria evaluación.
Gasto sanitario: seguimos por debajo de la media UE
Respecto al gasto sanitario, e informe destaca que España dedica el 9,2 % del PIB a sanidad, por debajo de la media europea. El gasto sanitario per cápita sigue siendo un 20 % inferior al de la UE, pese a que los resultados son comparables o mejores en muchos indicadores.
Hay dos datos que merecen especial atención:
- El 21 % del gasto sanitario procede del bolsillo de los hogares (out-of-pocket payments UE: 16 %), fundamentalmente en atención bucodental, óptica, medicamentos y servicios no cubiertos o con dificultades de acceso en el sistema público.
- La atención hospitalaria concentra el mayor volumen de financiación, mientras que:
- La prevención (3 %) y los cuidados de larga duración (10 %) siguen claramente infrafinanciados.
Es decir, España obtiene buenos resultados con menos recursos, sin embargo, presenta cierto desequilibrio en la inversión lo cual es un riesgo a futuro.
España obtiene buenos resultados con menos recursos, sin embargo, presenta cierto desequilibrio en la inversión lo cual es un riesgo a futuro. El gasto sanitario per cápita sigue siendo un 20 % inferior al de la UE, pese a que los resultados son comparables o mejores en muchos indicadores. El 21 % del gasto sanitario procede del bolsillo de los hogares (la media UE está en 16 %). La atención hospitalaria concentra el mayor volumen de financiación, mientras que la prevención (3 %) y los cuidados de larga duración (10 %) siguen claramente infrafinanciados.
Respecto a la fuerza laboral, según el informe:
- El número total de médicos es adecuado, incluso algo superior a la media europea.
- El número de enfermeras sigue muy por debajo de la UE.
- El 43 % de los médicos tiene 55 años o más.
- Las tasas de graduados en medicina y enfermería siguen siendo inferiores a las europeas.
El problema no es solo cuántos profesionales tenemos, sino si habrá relevo allí donde más se necesita. Mantener políticas de recursos humanos “neutrales” en un sistema desigual es un error de planificación. Los profesionales tienen la capacidad de elegir los territorios o puestos que más les interesan, y, sin incentivos diferenciados, los puestos de difícil cobertura, especialmente en atención primaria y ámbito rural, seguirán siendo los más frágiles. La discriminación positiva no debe entenderse como privilegio, sino como herramienta estratégica: mejores condiciones, incentivos profesionales claros, estabilidad y reconocimiento específico para quienes ocupan puestos clave para la cohesión del sistema.
El problema no es solo cuántos profesionales tenemos, sino si habrá relevo allí donde más se necesita. Mantener políticas de recursos humanos “neutrales” en un sistema desigual es un error de planificación. Los profesionales tienen la capacidad de elegir los territorios o puestos que más les interesan y, sin incentivos diferenciados, los puestos de difícil cobertura, especialmente en atención primaria y ámbito rural, seguirán siendo los más frágiles.
Analizando la accesibilidad, el informe nos muestra que España presenta bajos niveles de necesidades médicas no cubiertas, en cuanto a cartera de servicios dirigida a la población, especialmente en atención médica general (Atención Primaria). Sin embargo:
- La atención odontológica sigue siendo un punto débil, sobre todo en población vulnerable.
- Las listas de espera continúan siendo el principal motivo de insatisfacción.
- El acceso a salud mental se ha deteriorado de forma clara desde 2021.
SI hablamos de digitalización, España ha avanzado en salud digital y los ciudadanos utilizan de forma activa la cita online y la historia clínica. Sin embargo:
- La inversión en TIC sanitarias sigue por debajo de la media europea.
- Existen brechas claras por nivel educativo y edad.
- La digitalización aún no se ha traducido de forma sistemática en ganancias organizativas medibles.
Un riesgo habitual en planificación estratégica es confundir digitalización con transformación. Sin rediseño de procesos, la tecnología solo añade capas, más herramientas pero no eficiencia.
La inversión en TIC sanitarias sigue por debajo de la media europea, existen brechas claras por nivel educativo y edad y la digitalización aún no se ha traducido de forma sistemática en ganancias organizativas medibles. Sin rediseño de procesos, la tecnología solo añade capas, más herramientas pero no eficiencia.
En conclusión
El State of Health in the EU 2025 confirma que el Sistema Nacional de Salud español funciona muy bien y es eficiente, pero también que funciona quizás al límite de su modelo histórico.
Las decisiones clave ya no son técnicas, sino estratégicas:
- Reforzar atención primaria de verdad, no solo en discurso.
- Reequilibrar gasto hacia prevención, promoción de la salud y cuidados.
- Abordar el gran reto profesional con cambios estructurales.
- Integrar salud pública, la comunidad y sistema sanitario.






