12/05/2026.- En un contexto marcado por el envejecimiento poblacional y el aumento de la cronicidad, el sistema sanitario español se enfrenta a un desafío sin precedentes. Hoy se celebra el Día Internacional de la Enfermería, bajo el lema “Nuestras enfermeras. Nuestro futuro”.
En el año 2015, la Fundación Economía y Salud publicó el informe “La aportación enfermera a la sostenibilidad del sistema sanitario”, donde puso en valor la profesión enfermera como garante de la equidad asistencial, pero también como una herramienta clave de eficiencia y sostenibilidad económica.
En este documento se llamaba a potenciar la enfermería como colectivo estratégico para afrontar el impacto asistencial y económico de la asistencia sanitaria. Una tarea que a día de hoy es clave y estratégica para garantizar el funcionamiento del sistema.
En España, la evidencia reciente apunta a que reforzar el papel de la enfermería en el seguimiento de pacientes crónicos y complejos mejora la continuidad asistencial y favorece un uso más eficiente de los recursos. Los sistemas que apuestan por el pleno desarrollo competencial de sus enfermeras presentan mejores indicadores de salud y una gestión presupuestaria más eficiente.
Enfermería, eficiencia y sostenibilidad
Diez años después de este informe, los datos son incontestables: los sistemas que han apostado por el pleno desarrollo competencial de sus enfermeras presentan mejores indicadores de salud y una gestión presupuestaria más eficiente.
En España, la evidencia reciente apunta a que reforzar el papel de la enfermería en el seguimiento de pacientes crónicos y complejos mejora la continuidad asistencial y favorece un uso más eficiente de los recursos. De hecho, los programas de seguimiento domiciliario liderados por enfermeras de Atención Primaria muestran resultados positivos en la reducción de ingresos y visitas a urgencias, al facilitar una atención más cercana, proactiva y coordinada.
La enfermería contribuye a la coordinación entre niveles asistenciales y a la reducción de la presión sobre las urgencias hospitalarias. Cuando estos roles se desarrollan con plena autonomía competencial, pueden alcanzar resultados comparables o incluso superiores a los de los modelos asistenciales convencionales, con menores costes asociados.
España experimenta un déficit estructural de profesionales de enfermería. La ratio actual es de 6,3 enfermeras por cada 1.000 habitantes, muy lejos de la media de la Unión Europea situada en 8,5. Con estos números, España necesitaría incorporar a 100.000 enfermeras adicionales para situarse en la ratio europea. Un objetivo que, al ritmo actual, tardaría entre 22 y 29 años en alcanzarse.
Un cambio de modelo: de la reactividad a la proactividad
El actual modelo es reactivo y hospitalocéntrico y debe evolucionar hacia una atención integrada y centrada en la persona. En esta transición, la enfermería es un colectivo vertebrador de primer nivel gracias a tres roles cuya eficacia está demostrada, pero cuyo despliegue en España es desigual e incompleto:
- Enfermeras gestoras de casos y de enlace, esenciales para la continuidad asistencial en pacientes complejos. Ofrecen una atención proactiva e individualizada que optimiza el uso de recursos. En España es una figura reconocida en las estrategias autonómicas de atención a la cronicidad, pero no como una categoría profesional estatutaria homologada a escala nacional.
- Enfermería de Práctica Avanzada (EPA), una pieza básica para hacer sostenible el sistema. En España su desarrollo es reciente y desigual, con experiencias en algunas comunidades autónomas. La ausencia de un marco regulatorio nacional limita su reconocimiento profesional, competencias e integración en el sistema.
- Enfermería Basada en la Evidencia, no constituye un rol profesional diferenciado pero sí un modelo de práctica que atraviesa el conjunto de la profesión. Su objetivo es trasladar el conocimiento científico a la toma de decisiones clínicas, reduciendo la variabilidad injustificada en los cuidados y favoreciendo intervenciones más seguras, efectivas y eficientes.
La brecha estructural: un déficit que amenaza el sistema
Pese a su valor estratégico y gran respaldo social, la realidad de los últimos informes publicados señalan una realidad preocupante: España experimenta un déficit estructural de profesionales de enfermería. El informe “Situación actual y estimación de la necesidad de enfermeras en España” (Ministerio de Sanidad, 2024) expone que la ratio actual es de 6,3 enfermeras por cada 1.000 habitantes, muy lejos de la media de la Unión Europea situada en 8,5.
Con estos números, España necesitaría incorporar a 100.000 enfermeras adicionales para situarse en la ratio europea. Un objetivo que, al ritmo actual, tardaría entre 22 y 29 años en alcanzarse. Además, la distribución territorial es profundamente desigual, con ratios en Atención Primaria que oscilan entre el 0,90 de La Rioja y el 0,51 de Madrid, Ceuta y Melilla, lo que compromete la equidad en el acceso a los cuidados.
El factor humano: alerta por el bienestar del profesional
La sostenibilidad no solo se ve amenazada por la falta de efectivos, sino por el desgaste de quienes ya están en el sistema. Según datos del Ministerio de Sanidad, casi el 40% de las enfermeras se plantea dejar la profesión en la próxima década, la mayoría por motivos profesionales (92,7%) y problemas de salud emocional (62,4%).
En relación a la calidad de los cuidados, el 55,2% denuncia falta de personal en sus centros y el 59,5% admite haber dejado de realizar actividades de cuidado necesarias por falta de tiempo.
La Fundación Economía y Salud advierte de que la enfermería no debe computar solo como un gasto en las cuentas públicas, sino también como una inversión estratégica. Apostar por su desarrollo competencial es una vía directa para garantizar la salud de la población y la eficiencia económica de un sistema que ya no puede permitirse esperar más.
Para garantizar la viabilidad del Sistema Nacional de Salud, es imperativo no solo aumentar las plantillas, sino también reconocer las especialidades, desarrollar la práctica avanzada y dotar a las profesionales del tiempo y los recursos necesarios para ejercer su labor.
Fuentes consultadas:
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Ministerio de Sanidad & Centro de Investigaciones Sociológicas. (2025). Barómetro Sanitario 2025: Primera oleada. Estudio n.º 3509. Ministerio de Sanidad.
Ministerio de Sanidad. (2024). Situación laboral y necesidades percibidas por las enfermeras en España. 2024. Ministerio de Sanidad
Ministerio de Sanidad. (2025). Situación actual y estimación de la necesidad de enfermeras en España. 2024. Ministerio de Sanidad.
Molina-Gil, M. J., Guerra-Martín, M. D., y De Diego-Cordero, R. (2024). Primary healthcare case management nurses and assistance provided to chronic patients: A narrative review. Healthcare, 12(11), artículo 1054. https://doi.org/10.3390/healthcare12111054
Roldán-Valcárcel, M. D., Beteta-Fernández, D., Iniesta-Alcázar, J., Navarro-Egea, A. P., y Pérez-Luján, R. (2023). Gestión de casos: Análisis de costo eficiencia en continuidad de cuidados de pacientes crónicos complejos. Enfermería Global, 22(4), 77–103. https://doi.org/10.6018/eglobal.561651
Soldado-Matoses, M. S., Caplliure-Llopis, J., y Barrios, C. (2023). Effectiveness of a home health monitoring and education program for complex chronic patients, led by primary care nurses. Frontiers in Public Health, 11. https://doi.org/10.3389/fpubh.2023.1281980




